Ballesol con los niños enfermos de cáncer de la Fundación Aladina

Ballesol con los niños enfermos de cáncer de la Fundación Aladina

Ballesol con los niños enfermos de cáncer de la Fundación Aladina. “Cumplir sueños en lugar de años”, así han titulado los propios residentes de Ballesol en Madrid esta historia de vida que comenzó con un mal diagnóstico. “Cada año se confirman cerca de 1.400 nuevos casos de niños con cáncer en España de 0 a 18 años, y que es la primera causa de muerte por enfermedad hasta los 14 años, decidimos actuar”. A la voz de Doña Carmen, en Ballesol Pozuelo, se unió la de Ángeles en Parque Almansa, la de Guillermina….a todas ellas les separan seis, siete y hasta ocho décadas de esos otros protagonistas a los que no conocían ni ponían rostro, sólo imaginación: los niños enfermos de cáncer de la Fundación Aladina. El Departamento de Animación Socio Cultural de Ballesol diseñó entonces un proyecto, Ballesol con los niños enfermos de cáncer de la Fundación Aladina, que debía comprometerse con la solidaridad pero también con el desarrollo personal, la autoestima, la felicidad de los residentes y el orgullo de sus familiares. Los talleres de manualidades y laborterapia se complementaron en las doce residencias Ballesol en Madrid con la creatividad y el arte en la confección de pulseras, pequeños monederos, peluches y hasta el reciclaje de cápsulas de café en fabulosos broches y colgantes. “Los artistas no trabajan pensando en quién será su destinatario, sino en la motivación que les lleva a hacerlo”, se presentaron a los curiosos con una sonrisa y el convencimiento de que la aventura tendría muchos finales felices. Y en el camino estamos, debe de pensar el oncólogo y experto en cáncer infantil, Luis Madero, que recientemente comentó que de “cada diez niños que tienen cáncer se pueden curar 8”.

Al mismo tiempo que estas personas mayores entrelazaban hilos, urdían lana o pintaban joyeros, la vida se tejía de una manera diferente en el Hospital Niño Jesús. Telma ingresaba por un Neuroblastoma. Una heroína con tan sólo cinco años que muy pronto empezó a ganar batallas: una quimioterapia que duró un año, un trasplante de médula, cirugía, radioterapia…pero eso sí, con la esperanza que diariamente susurraba a su madre, Maribel: “Mamá, tranquila, me voy a curar”.

El sueño de todas ellas era conocer algún día a esos pequeños héroes que protagonizaban historias llenas de vida, algunas comenzadas prematuramente –en el hospital Niño Jesús hay desde pacientes ingresados con tan solo 18 días hasta jóvenes de 18 años”. Ese momento había llegado. Entre la Fundación Aladina y Grupo Ballesol se organizó una visita de los residentes al hospital Niño Jesús. Un lugar donde nunca se pierde la sonrisa, pero en el que es importante respetar la intimidad, preservar las emociones y pactar unas normas para que la esperanza no se apague.

HÉROES PREMATUROS Y CON ARRUGAS FRENTE AL CÁNCER

El pasado 21 de febrero seis residentes acompañadas por las directoras de Ballesol Pozuelo – Paula Martín- Ballesol Parque Almansa – Benigna Rodríguez- los Técnicos de Animación Socio Cultural (Tasoc) – Luis López y Patricia López- y la Directora de Marketing y Comercial de Grupo Ballesol, Yosune Rodriguez, se acercaron hasta allí para regalarles la mejor de sus sonrisas y varios regalos que ellas mismas habían imaginado y confeccionado después para esta ocasión. En una pequeña sala que hace de aula hospitalaria para estos niños, los colores vivos, un improvisado guitarrista colgado de la pared y un grupo de perros surferos entretuvieron la espera de Ángeles García, Guillermina Zacagnini, Josefa Calderón, Carmen García, Antonia Ramírez y Carmen Hernández. No hacía mucho que los niños estuvieron jugando y aprendiendo sobre unos pupitres diminutos en los que las residentes posaron los peluches de Ballesol que iban a regalar. “Nunca se deja de aprender, Antonia”, preconizó una de ellas, que fue maestra y sabía muy bien la lección de vida que iban a presenciar. Mientras fueron pasando por la nueva UCI, las salas y los boxes para conocer a seis de los pacientes, se acercó Telma con su madre. El rostro de esta se descompuso de emoción: en dos días su hija recibiría el alta. “Sólo queríamos agradeceros vuestro tiempo y corazón por ayudar a todos los niños y niñas que están en el hospital Niños Jesús”.

DOÑACARMENCONMARIBELmadredetelma    Dña. Carmen con Maribel, la mamá de Telma

Cuantificar la influencia que ha podido tener en la recuperación de Telma y los demás niños y niñas las mañanas y tardes que las residentes de Ballesol se pasaron urdiendo esperanzas, es imposible, pero aseguran que merece la pena.“Todo lo que hemos ido recaudando con la venta de lo que confeccionamos va para la Fundación Aladina y la nueva UCI que están montando”, no se olvidan de recordar estas otras heroínas que lucen “arrugas de felicidad” cada vez que Luis, Patricia, Esther, Nacho, Thiago o Dani, animadores socio culturales en Ballesol, proponen una actividad que transciende la actividad terapéutica.