
El primer tratamiento que ralentiza el Alzheimer recibe luz verde en Europa
La Comisión Europea ha aprobado el uso de Leqembi (lecanemab), el primer fármaco que ha demostrado eficacia en ralentizar el deterioro cognitivo en personas con Alzheimer en fases tempranas.
Esta decisión marca un hito en el abordaje de una enfermedad que afecta a millones de personas en Europa
Su uso se autoriza exclusivamente para pacientes con deterioro cognitivo leve o demencia leve causada por la enfermedad de Alzheimer y que presenten placas de beta-amiloide en el cerebro. Además, solo se indica para personas con una o ninguna copia del gen ApoE4, ya que este grupo tiene menor riesgo de desarrollar efectos adversos graves.
En los ensayos clínicos, logró ralentizar en un 27 % el declive cognitivo tras 18 meses de tratamiento, en comparación con el placebo. A pesar de los resultados positivos, el medicamento no está exento de riesgos: se han observado casos de inflamación cerebral o hemorragias (conocidas como ARIA) en aproximadamente un 12 % de los pacientes.
En cuanto a la disponibilidad en España, se estima que el fármaco no estará accesible hasta dentro de al menos un año y medio, debido a los trámites regulatorios y negociaciones con las comunidades autónomas. En países como Alemania, sin embargo, podría empezar a utilizarse en los próximos meses.
Otro fármaco relevante es donanemab, comercializado como Kisunla, desarrollado por Eli Lilly. Tras una recomendación inicial desfavorable, la Agencia Europea del Medicamento ha reconsiderado su decisión y ha dado luz verde a su uso limitado. Solo podrá aplicarse en pacientes con una o ninguna copia del gen ApoE4, bajo un programa de acceso controlado que incluye una dosis inicial baja y un seguimiento médico estricto.
Comparado con Leqembi, donanemab mostró en ensayos clínicos una ralentización del deterioro cognitivo de hasta un 35 %. No obstante, también se asocia con mayor frecuencia a efectos adversos graves.
Ambos tratamientos suponen un avance importante, aunque no una cura definitiva. Su impacto real dependerá de la capacidad de los sistemas sanitarios para garantizar diagnósticos precoces, identificar adecuadamente a los pacientes aptos para el tratamiento y asegurar un seguimiento riguroso durante todo el proceso.
La llegada de estos medicamentos representa el comienzo de una nueva etapa en la lucha contra el Alzheimer. A medida que se vayan resolviendo los desafíos logísticos y regulatorios, se espera que cada vez más personas puedan beneficiarse de estas terapias que, por primera vez, no solo tratan los síntomas, sino que modifican el curso de la enfermedad.
Artículo publicado en el periódico Cadena Ser











