Aplicación láser de baja potencia en fisioterapia

láser de baja potencia

Aplicación láser de baja potencia en fisioterapia

En nuestro afán de ofrecer el mejor servicio posible a nuestros residentes, en el Grupo Ballesol siempre estamos buscando tratamientos novedosos en el área terapéutica. En este artículo, explicaremos el uso del láser de baja potencia en la fisioterapia y describiremos un caso clínico realizado con un residente de Ballesol Alcalá de Henares, en el cual se combinó el uso del láser con las curas de enfermería para acelerar el proceso de cicatrización de una herida en el talón.

Antes de nada, vamos a explicar brevemente que significa la palabra láser. Láser es un acrónimo de las plabaras inglesas: Light Amplification by Stimulated Emisión of Radiation, es decir, amplificación de luz mediante emisión estimulada de radiación.

El láser en medicina se empezó a usar en el ámbito quirúrgico en los años 60, después se empezaron a usar los láseres de baja potencia que aportaban efectos terapéuticos, entre los que podemos destacar la eliminación del dolor en la zona a tratar, una acción antiedemastosa y antiinflamatoria, o cicatrización de heridas.

En fisioterapia se usa el láser de baja frecuencia y según la dosis empleada se obtienen unos u otros efectos.

Láser de baja potencia

El láser de baja potencia se puede aplicar para reducir el dolor, disminuir la inflamación y acelerar el proceso de reparación de heridas y quemaduras:

Reducir el dolor: El mecanismo por el cual disminuye el dolor, se piensa que puede deberse a:

  • Fenómenos locales, que favorecen la reabsorción de sustancias algógenas, al mejorar la microcirculación local, y elevan el umbral del dolor en los nervios periféricos, al interferir el mensaje eléctrico durante la transmisión del estímulo.
  • Fenómenos sistémicos, que estimulan la producción de opiáceos endógenos del tipo de las betaendorfinas.

Inflamación: Durante la inflamación, las prostaglandinas producen vasodilatación, lo que contribuye a la salida de plasma en el espacio intersticial y a la formación del edema. Se ha comprobado que la producción de prostaglandinas se altera por irradiación con láser. Este fenómeno, junto al estímulo de la microcirculación, se ha interpretado como parte de las causas que favorecen la resolución del proceso inflamatorio agudo.

Cicatrización de heridas: Las primeras evidencias de la capacidad del láser de baja potencia para contribuir a la cicatrización de heridas provienen de experiencias in vitro, en las que se demostró la proliferación de fibroblastos de características normales en cultivos irradiados.

Caso clínico del uso del láser de baja potencia

En la residencia de mayores de Ballesol de Alcalá de Henares se propuso al usuario PBD, que presentada una herida por presión en el talón derecho, complementar las curas tradicionales de enfermería para la UPP con láser buscando que con este trabajo multidisciplinar que los tiempos de curación se disminuyeran.

La metodología a seguir fue la siguiente:

        1. El primer paso es la fase de desbridamiento donde existe tejido necrótico en el lecho de la herida y se debe ir limpiando y desbridando este tejido.
        2. Seguidamente viene la fase de granulación, aquí hace aparición el láser, las curas se hicieron los martes y viernes y estos días, el departamento de enfermería realizó una limpieza de herida con abundante suero fisiológico (para eliminar todo tipo de impurezas).
        3. A continuación se aplica el láser para actuar en el interior de la herida con sustancias estimuladoras de la granulación, pomada cicatrizante o epiteliante. La aplicación fue de la siguiente manera:
          • En cada punto se aplicó una energía de 12 julios en modo emisión continua, distinguiendo 2 zonas para aplicarlo:
            1. En el perímetro de la herida: Los disparos se efectuaron a 2-3mm de la piel, colocando la lente justo en la interfase entre el tejido sano y lesionado, los disparos se solapan levemente hasta cubrir todo el perímetro de la herida.
            2. En el interior de la herida: Se aumentó la distancia de la piel, separando además los puntos diana.
        4. Una vez finalizada esta fase, llegamos a la última fase, la epitelización, donde se cierra el ciclo de curación.

 

Los resultados fueron positivos, ya que se redujo el tamaño y la profundidad de la herida considerablemente en poco tiempo (2 semanas).

 

A continuación se muestran dos imágenes en las que se puede observar la evolución que presento la herida, la foto número 1 corresponde al inicio del tratamiento con láser y la foto número 2 corresponde a cuando se finalizó el tratamiento láser.

antes del láserdespués del láser

 Foto1: Antes de la aplicación láser                             Foto2: Después

Víctor Esteban Barrios, colegiado nº 4064

Fisioterapeuta Ballesol Alcalá de Henares