La vacuna: esperanza de futuro para nuestros mayores

La vacuna: esperanza de futuro para nuestros mayores

Dr. Rafael Díaz
Médico de Ballesol y artista visual

Cuando ha pasado poco más de un año desde el inicio de la pandemia, es difícil no hacer balance en términos del terrible coste humano de esta enfermedad que, casi de la noche a la mañana, ha puesto en jaque al mundo y nuestra forma de vida y nos ha sumido como sociedad en un duelo colectivo por la pérdida de vidas y oportunidades y la renuncia forzosa a cosas tan básicas y humanas como poder movernos libremente, juntarnos con los nuestros, abrazarnos…

Estampas estremecedoras de hospitales llenos y calles vacías se han instalado, probablemente para siempre, en nuestro imaginario colectivo, y han generado en tantas personas sentimientos de soledad, impotencia, angustia, miedo y desánimo, que muchos profesionales de la medicina tememos estar asistiendo al inicio de una nueva pandemia que amenaza nuestra salud mental.

El virus, selectivo, se ha cebado con más saña en los más vulnerables: los enfermos y los mayores. Por ello, las residencias de ancianos sufrieron de forma especialmente virulenta el embate de la COVID19. Luchar contra el virus cuando conocíamos muy pocas cosas de esta enfermedad y no contábamos ni con los medios adecuados para hacerle frente, ni con la coordinación, comprensión y apoyo de los sistemas sanitarios, fue una de las experiencias más extenuantes y devastadoras, física y emocionalmente, de los más de 20 años que llevo ejerciendo la medicina.

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Rafael Díaz (Santa Ana, El Salvador, 1972) simultanea su labor como médico en los centros de mayores Ballesol con una prolífica carrera como artista visual – dos facetas profesionales altamente vocacionales que se retroalimentan en su obra.

La serie “Esclimética” de Rafael Díaz se expuso en La Casa Encendida (Madrid) en 2019.

https://www.lacasaencendida.es/exposiciones/festival-idem-exposicion-esclimetica-10345

Pero también fue una experiencia de superación que atesoraré siempre. No puedo sentirme más orgulloso y afortunado de haber estado al lado de nuestros residentes con un equipo de sanitarios y técnicos de una talla humana excepcional que, conscientes del riesgo para ellos y para sus familias, compensaron la falta de medios con dedicación ejemplar, que con su mejor criterio hicieron lo humanamente posible por defender el fuerte, que se derrumbaron con cada abuelo que perdimos y se permitieron llorar unos minutos antes de ponerse de nuevo en pie porque no podíamos dar tregua al virus, que se volcaron conmigo cuando enfermé y cuando me recuperé.

Por fin, futuro

No ha pasado tanto tiempo, pero la factura emocional hace que parezca una vida. Y, aunque todo lo vivido aún pesa en el ánimo y el fin de la pandemia y la vuelta a la normalidad de antes todavía se vislumbran lejos, hoy tenemos motivos para el optimismo porque cada día conocemos más de esta enfermedad y estamos un poco mejor preparados para prevenirla y combatirla. Porque la vacuna nos acerca a la ansiada inmunidad que permitirá a nuestros abuelos retomar sus actividades sociales en el centro, volver a reunirse con sus familias y vivir de forma más plena.

La semana pasada administramos a todos los residentes de nuestro centro Ballesol la segunda dosis de la vacuna de Pfizer, la primera de las vacunas que llegó a nuestro país, con una eficacia demostrada en torno a un 90% a partir de los 7 días de su administración. Esto colocaba a nuestros abuelos en una posición privilegiada: la de pertenecer al grupo que encabeza la inmunidad frente a la COVID19 en España y en el mundo.

Un testimonio hecho arte

Como artista visual además de médico, soy un convencido del poder de las imágenes para cambiar el mundo. En una pandemia que ha dejado tantas imágenes desoladoras, necesitamos nuevos códigos de comunicación y nuevas referencias visuales para encarar la salida del túnel. Por eso, con apoyo de la directiva de Ballesol, decidimos aprovechar esta singular ocasión para recabar el testimonio de nuestros residentes acerca de su nueva perspectiva de la vida en forma de palabras e imágenes que reflejaran su visión de la vida en ese momento, su estado de ánimo, sus anhelos – y convertir estos testimonios en una obra de arte colectiva que presente una cara diferente de la pandemia: la de un futuro esperanzador libre de covid.

Para ello, al momento de administrar la segunda vacuna, pedimos a nuestros residentes que escribieran en un papel una palabra que representara lo que para ellos significaba recibir la vacuna. “Esperanza” (Juan, 91 años), “Felicidad” (Carolina, 91 años), “Responsabilidad” (Josefa, 87 años), “Seguir adelante” (Aurora, 81 años) son algunas de estas palabras.

Cada aportación de nuestros “artistas” a la obra es una lección de vida conmovedora y cada papel con la palabra plasmada y cada retrato del autor, piezas de un gran mosaico que busca un cambio de referencia y de código: de la desesperanza al optimismo, de la estadística fría a la emoción, de un pasado que quisiéramos olvidar a un presente prometedor que mira al futuro con ilusión renovada. Un futuro que, desde hoy, para el equipo de profesionales que formamos Ballesol, tiene dos nuevas imágenes: la de Matilde, nuestra residente decana de 104 años, alzando los brazos en señal de victoria, y su palabra manuscrita: “Libertad”.

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“Matilde, 104 años”, Serie “Futuro”, Rafael Díaz. Fotografía. 150 x 100 cm, papel barita fine art, 325 gramos, 100% algodón Hahnemühl, con impresión de tintas de pigmento mineral. 2021

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“Matilde, 104 años”. Serie “Futuro”, Rafael Díaz. Tinta, 21 x 29,7 cm, papel libre de ácidos 300 gramos, 60% algodón, 40% lino, Guarro & Canson. 2021