Nunca es tarde para estudiar lo que te apasiona.

Nunca es tarde para estudiar en una residencia de ancianos

Nunca es tarde para estudiar lo que te apasiona.

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Nunca es tarde para estudiar lo que te apasiona. Carmen San Claudio, residente de Ballesol Valterna, con 86 años, nos lo demuestra.

Carmen San Claudio Veloso tiene 86 años, es residente de Ballesol Valterna y la alumna más aplicada de la Universidad UNED Alzira-València en Historia del Arte.

Doña Carmen es una apasionada del arte desde muy pequeñita, ya que su padre coleccionaba piezas de anticuario, cuadros y libros. Estudió en la Universidad Complutense los dos primeros cursos de la Licenciatura de Filosofía y Letras.

En 1956, se trasladó a vivir a Valencia con el amor de su vida. Allí, entre 1957 y 1966 tuvo 5 hijos. Pero eso no la detuvo para terminar sus estudios y en 1972 retomó la carrera en la Universitat de València.

En 1993 obtuvo el doctorado cum laude en Filosofía y Ciencias de la Educación, por su tesis: “Orientación personalizada, una experiencia de grupos de encuentro en EGB”, dirigida por el profesor José Antonio Benavent Oltra.

Continuó estudiando y formándose hasta en cerámica, hasta que en 2013 sufrió un ICTUS que le afectó gravemente a la movilidad de la parte izquierda de su cuerpo. Desde entonces, se desplaza en silla de ruedas.

Sin embargo, Carmen es la viva imagen de la superación, la fuerza, la sabiduría y la resiliencia. Ni el ICTUS que sufrió, ni la pandemia han podido desanimar a Doña Carmen a hacer lo que más le gusta: aprender sobre el arte.

Lleva desde marzo sin salir de la residencia por la pandemia y está dando las clases online. Sus hijos le traen a la residencia los libros y aquí imprime y utiliza el ordenador para seguir las clases. Su perseverancia es un ejemplo para todos. Está encontrando ciertos desafíos con las clases en línea, pero con su aplomo y el apoyo de los trabajadores de Ballesol y su familia, Doña Carmen es feliz con sus clases.

Su historia merece ser contada. Por eso, la UNED realizó una entrevista para que pudiéramos admirar de primera mano, el ejemplo de superación que es Carmen San Claudio.

ENTREVISTA A CARMEN SAN CLAUDIO VELOSO

 

¿Qué le ha llevado a estudiar y a elegir, en concreto, esta titulación?

El arte en general es algo que me apasiona desde pequeña, ya que vivía rodeada de
piezas que mi padre adquiría, sobre todo cuadros y libros. Es la carrera que siempre
me gustó desde que estudié los dos primeros cursos de Filosofía y Letras en Madrid a
principios de los años 50. El profesor de Historia del Arte era el director del Museo del
Prado, y tuvimos 15 días de clase en el mismo museo, fue apasionante. Ese año fuimos
de viaje de estudios a Italia y vine enamorada del arte.

¿Qué beneficios le proporciona el estudio y la formación y más en una situación
tan complicada como la que estamos viviendo con la pandemia?

Sobre todo, satisfacción y crecimiento personal.

¿Cómo ayuda la cultura y la educación a superar el aislamiento?

Estoy encantada de conectar de nuevo con el mundo universitario. Es interesante leer
y adquirir cultura a través de los libros, pero el hecho de tener un objetivo, una meta y
una orientación por parte de los profesores, lo hace además muy estimulante.
Me mantiene ocupada y conectada con el mundo, aunque yo procuro estar siempre activa.
Creo que no me he aburrido nunca.

¿Le es muy difícil seguir las clases? ¿Con qué ayuda cuenta?

Pues sobre todo con la ayuda de Soraya, la psicóloga de la residencia, que me deja el
ordenador
para que pueda seguir las clases grabadas, aunque no siempre se entiende
todo. A veces se corta y me cuesta seguir el hilo si el profesor no vocaliza bien. Me he
comprado los manuales de las asignaturas (de momento, dos… no tengo tiempo para más).
Mis hijos me imprimen los documentos que necesito para estar informada de todo y me los
envían a la residencia. Todavía no sé cómo nos organizaremos para los exámenes. Será
complicado porque yo no puedo escribir en el ordenador, pero espero poder hacerlos de todos modos.

¿Cree que pertenece a una generación más resistente o resiliente?

Yo opino que sí. Nosotros teníamos la firme convicción de que nuestra responsabilidad
implicaba sacrificios y no renunciábamos al ideal con el que nos comprometíamos. En
esta generación parece que ese ideal no tiene tanta fuerza y en ocasiones, se abandona
al dejarse llevar por las satisfacciones y evitar esos sacrificios.

¿Qué mensaje le enviaría a los más jóvenes?

Aprender algo positivo de cada situación complicada. Por ejemplo, esta que estamos
viviendo. El superar las dificultades y decidir cambiar en beneficio de los demás te
hace crecer interiormente.

¿Y a las personas mayores que pueden perder la ilusión porque
no reciben la atención necesaria por parte de la sociedad?

Es verdad que la sociedad ha prescindido de los ancianos, pero si tu alma tiene ilusión
por algo y esperanza, debe seguir aprendiendo y creciendo. Eso, aunque la sociedad no
lo percibe, lo perciben tus allegados y es suficiente para no perder la ilusión y la autoestima.

 

#Ballesoltecuida #Ballesolsiemprecontigo

 

 

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