PERSONAS CENTENARIAS Y “GRADUADAS EN EXPERIENCIA”

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PERSONAS CENTENARIAS Y “GRADUADAS EN EXPERIENCIA”

La Comunidad de Madrid agradece con un homenaje a 21 personas centenarias de la región que han cumplido 100 años

La Comunidad de Madrid ha querido agradecer con un homenaje la contribución al progreso y la transformación de la sociedad madrileña a las personas centenarias de la región que han cumplido 100 años. Y además, son usuarios de las residencias o centros de día de la Comunidad. Entre las 21 becas otorgadas  como “Graduados de Experencia” destacaron las entregadas a tres residentes de las residencias de Ballesol Latina- Dña. Dolores López, y Dña. Matilde Machuca- y Ballesol Tres Cantos – Dña. Cristina García- en Madrid.

Homenaje a las 21 personas centenarias de Madrid

En palabras de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, tanto las tres residentes de Ballesol  como el resto de galardonados han podido comprobar cómo el mundo ha cambiado “y vosotras habéis contribuido a ese cambio. Cuando nacisteis – señaló- no existía el metro, ni la sanidad pública que disfrutamos ahora, tampoco la radio o la televisión… y Madrid, que es hoy una comunidad autónoma en la que conviven 6,5 millones de madrileños. Por era entonces una provincia de Castilla la Nueva con 1 millón de habitantes”. Cifuentes también quiso reconocer y poner en valor que “estos datos confirman que sois parte de esa generación de hombres y mujeres que han trabajado incansablemente y que nos enseñaron cómo hacer bien las cosas”.

Dña. Cristina García, BALLESOL TRES CANTOS

Hace algo más de un siglo nacieron Dña. Cristina, Dña. Dolores y Dña. Matilde. Estas personas centenarias que ahora enseñan sus manos por las que han pasado unas vidas ejemplares, de superación, orgullo,  y con pocos privilegios. A la primera – Dña. Cristina García- la Guerra Civil Española la cogió precisamente en Alcalá Henares, cuidando a una familia además de la suya.  A sus 101 años aún recuerda hasta los olores que deja  un  conflicto que aún la hace fruncir el ceño.

Viajera impenitente, conoce México, Italia, Francia, Estados Unidos, Canadá…“Cuando me interesa algo lo memorizo todo para compartirlo en momentos como este”, confiesa quien fue una de las mejores modistas sin serlo, pero ya se sabe que el amor te lleva por recovecos insospechados. “Resulta que mi marido trabajaba en El Corte Inglés. Y me traía retales todas las semanas, así aprendí a coser y hacerme los vestidos”. Su vida tiene más paradojas. Una de ellas la llevó a Ballesol Tres Cantos hace un año “cuando fui a visitar a una amiga que estaba allí. Casualmente se celebraba la fiesta de las personas centenarias y me lo pasé tan bien que decidí quedarme”.  Y ahora confiesa que no se moverá de allí.

Dña. Matilde Machuca, BALLESOL LATINA

A sus 101 años no piensa que la vayan a quitar la ironía, “pero en los tiempos que corren…”  Dña. Matilde Machuca tantea con preguntas, esquiva respuestas como la forma más natural y sonriente de ganarse la confianza. Lo primero que sorprende en ella es que ni el tiempo ni las pesadillas le han quitado la sonrisa. Y las ganas de vivir,  “y eso lo puedes poner en mayúsculas” nos dice mientras recuerda que es posible porque “tengo la conciencia tranquila en todo lo que he hecho”.  Fue ama de casa. Mujer de un jefe de máquinas en una Imprenta. Una madre cariñosa y ahora una residente más en el centro residencial de Ballesol Latina “hasta que me llame San Pedro”, exhorta con otra carcajada. Que infunde ánimo al que la escucha.

Llegó a Ballesol Latina por una fractura de cadera, una maldita caída que necesitaba de una rehabilitación cuidada. En las primeras semanas ya pensó que “aquí se debe de envejecer bien y con cariño”. Dña. Matilde lleva cinco años y hay costumbres que no cambia. Asomarse a la misma ventana y ver un jardín repleto de rosas y árboles que alargan sus copas como los años. Incluso pasear por Aluche o charlar con otros residentes algo que la encanta tanto como bailar el tango aunque sea castiza.

Dña. Dolores López, BALLESOL LATINA

Se enorgullece que la digan de primeras que tiene acento gallego. En ese momento la morriña puede humedecer sus ojos. Es volver al pasado y a recuerdos que el destino impide que se olviden, pero es fuerte. Dña. Dolores López sabe lo que es superar la adversidad desde el principio. Se quedó huérfana muy pronto, pero se agarró a la vida con tanta fuerza que fue un ejemplo para muchos de sus vecinos de Monforte de Lemos. Muchos de los 101 años que cumplirá el próximo 30 de Junio los pasó allí, entre los ríos Miño y Sil, en tierras húmedas y fértiles por los que también pasaba el tren y su destino.

Su padre trabajó en las oficinas de Renfe y ella se enamoró de un guapo maquinista. Un amor del que nacieron dos hijos que ya no viven. “En esta vida todo es lo que Dios quiera”, y ella entiende que la suya – en parte- se pudo torcer así. Aunque rápidamente habla de sus dos nietas y bisnietas o de sus sobrinos. El día del homenaje a las personas centenarias se emocionaron como su tía. “Porque es una mujer luchadora, un ejemplo para las demás generaciones”. Y a la que le sigue encantando pensar, observar, recordar con esa memoria maravillosa anécdotas y curiosidades de Galicia o Madrid. La última es una revelación reciente. Lleva desde 2006 encantada en Ballesol Latina, y aseguran, “es una de las más interesantes y cultas conversadoras de la residencia”.